Primeros baños del bebé: 4 consejos para evitar el caos

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El momento del baño del bebé es uno de los que más se disfrutan en el día, pero puede generar muchas incertidumbres si no se abordan correctamente: ¿le haré daño? ¿Llorará? ¿Sentirá frío o exceso de calor?

Todos los padres y madres hemos pasado por lo mismo, sobre todo con el primer bebé. Si estás en ese momento, te servirán estos consejos útiles.

1. Utiliza los recipientes adecuados

Debemos brindar al bebé una experiencia cómoda y agradable, así que lo idea es tener un producto diseñado para el baño, como la bañera-cambiador de bebé. En el mismo artículo, tendrás todos los soportes que necesitas para desnudar, bañar, secar y vestir al pequeño. Puedes complementar con otros productos como el asiento para bebé de baño giratorio, que le dará estabilidad y evitará accidentes.

Lo cierto es que, a medida que el pequeño crezca, convendrá que cuentes con otros enseres útiles en el baño que ayudarán a su desarrollo y aprendizaje. Por ejemplo, el orinal de bebé promoverá su autonomía sin poner en riesgo su seguridad.

2. Busca la frecuencia óptima

Los pediatras recomiendan bañar a los bebés una o dos veces a la semana, como mínimo, siempre cuidando la zona genital entre cambio y cambio de pañal para evitar que se acumulen gérmenes.

Al margen de eso, la frecuencia ideal dependerá de diferentes factores. Si sientes que tu bebé se relaja mucho con el baño, puedes convertirlo en uno de sus rituales diarios. Pero si no lo hace o hay otros factores que no acompañan, como la pesadez del agua, deberás hacer baños más espaciados.

3. Elige siempre productos respetuosos

En el caso de los recién nacidos, incluso puedes prescindir de ellos. Con el agua será suficiente, junto a los aceites esenciales y cremas para cuidar su piel.

A medida que crezca, puedes usar solo uno si el bebé no tiene mucho pelo, y luego dos para cuidados más específicos. Busca productos naturales, sin perfume, apto para pieles sensibles y que no irriten los ojos. Más adelante sí puedes adquirir productos con olores dulzones que les encantan.

4. Evita las prisas

El baño es aseo, pero también relajación, así que procura un ambiente adecuado y procede correctamente. El agua debe estar a unos 37 ºC, y el cambiador con su toalla o albornoz tienen que estar a la mano para evitar que el cambio de temperatura les afecte demasiado.

Ayúdate con un recipiente extra para mojar al bebé suave y lentamente. Cuando termines, sécalo muy bien para evitar irritaciones o infecciones en los pliegues de la piel.

Al tercer baño, seguro que tienes la técnica más que depurada. ¡Disfruta tanto como él/ella! Se trata de observarles para saber qué les gusta, respetar sus ritmos, cuidar el ambiente y hacerte con lo necesario.

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