Del pañal al orinal

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El paso del pañal al orinal es un hito que cada niño alcanza según su propio desarrollo, aunque es habitual que se dé a partir de los dos años. Ten en cuenta de que no se trata solo de ir al baño solito, sino de que sepa cuándo es el momento de hacerlo, cómo controlar las ganas hasta el momento adecuado, cómo debe desvestirse y desvestirse o cómo limpiarse.

Una de las claves es saber cuándo será el momento adecuado. Es un proceso progresivo, por lo que el pequeño ofrecerá algunas señales de que está listo. Por ejemplo, informará a los adultos de que el pañal está sucio, o comunicará sus ganas de ir al baño.

Consejos para pasar del pañal al orinal

Una vez se constate que el niño podría estar listo para pasar del orinal al pañal, se pueden poner en marcha una serie de prácticas útiles para completar la etapa con éxito.

1. El orinal, un aliado

El orinal para niños en un dispositivo en forma de váter que puedes colocar en el baño. Se presenta como un elemento adaptador ideal para la etapa de transición, ya que resulta más cómodo para los más pequeños: sus pies dan en el suelo, lo que les permite mantener el equilibrio y vencer temores como caer por la taza.

Coloca el orinal en un lugar bien visible y accesible del baño, y da tiempo al bebé para que se familiarice con él. Déjalo que lo manipule, entendiendo que no es un juguete. Explica para qué es y fomenta la imitación de tus propios hábitos, sin obligarle a pasar tiempo sentado. Simplemente, debes intentar asegurarte que el niño entiende para qué es ese dispositivo y por qué está ahí.

2. Fomenta la rutina

El momento de ir al baño implica todo un ritual del que los adultos no somos tan conscientes, pues lo ejecutamos mecánicamente: sentir las ganas, ir al baño, desvestirnos, usar el váter… Los niños aún no lo tienen interiorizado, así que ve paso a paso.

Es conveniente que el niño pruebe el orinal vestido y, cuando comprobemos que está cómodo, acostumbrarlo a la idea de que necesita retirar su ropa antes de hacer sus necesidades. Invítale a que se siente por la mañana o después de las comidas, coincidiendo con sus verdaderas necesidades.

3. Ten paciencia y refuerza su comportamiento

La paciencia siempre es necesaria con los niños, pero más en rituales como este. Ten en cuenta que el pequeño no aprenderá de un día para otro, y que son frecuentes los accidentes una vez le quitas el pañal. No le regañes si llega el caso.

Lo que sí puedes hacer es reforzar una actitud positiva con felicitaciones: si se sienta, si hace pipí o caca en el orinal, si se lava las manos después… Entenderá la acción como un logro del que sentirse orgulloso.

En definitiva, el paso del pañal al orinal se debe realizar cuando el niño esté listo, y entendiendo que lleva su tiempo. El orinal puede servir como gran aliado, pero las rutinas y la paciencia son otros elementos fundamentales.

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