¿El biberón? Hasta cuando

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La Asociación Española de Pediatría (AEPED) recuerda que el bebé no necesita biberones a partir de los seis meses, y puede beber en un vaso. Otras organizaciones como la Academia Americana de Pediatría (AAP) indican que, en caso de utilizarlo, el biberón se debería dejar a los 18 meses, incluso antes. Coincide en que desde los seis meses es posible aprender a beber en un vaso.

No conviene abusar del biberón por la posibilidad de que aparezcan problemas dentales y respiratorios, o porque la sensación de saciedad se puede ver alterada y favorecer el sobrepeso. Pero hay ocasiones en las que sí se debe usar.

Cuando sí usar el biberón

El biberón es un elemento tan útil que prácticamente no hay niño que no lo use. La AEPED recomienda la leche materna en exclusiva hasta los seis meses, sin que sea necesaria la ingesta de líquidos y otros alimentos. A partir de entonces, el niño puede aprender a tomar líquidos directamente de un vaso, así que el biberón es aparentemente prescindible para los expertos en pediatría.

Pero la realidad es otra, ya que es frecuente que se den situaciones que hacen necesario el uso del biberón. Por ejemplo, que la madre se reincorpore al trabajo y la leche materna se deba proporcionar en biberón, o que los padres se vean obligados a recurrir a la leche de fórmula: porque tiene una succión débil, porque existen problemas de salud en la madre que obligan a tomar medicamentos que pueden afectar al bebé, etc.

Mientras su uso sea necesario, hay que contar con un buen biberón y con accesorios útiles como el calientabiberón con esterilizador, que ayudan a mantener unas condiciones óptimas para la ingesta y en torno a la higiene.

Cómo retirar el biberón

Una buena idea es contar con un vaso evolutivo. Lo que para nosotros es tan sencillo como agarrar el vaso y llevarlo a la boca, para un niño no lo es. Al principio lo inclinará demasiado, se atragantará, mojará la ropa o provocará accidentes en forma de derrames.

Puedes comenzar con un vaso con boquilla para que dejen atrás la tetina, y luego un vaso con asas que les resulta más fácil de sujetar. El siguiente paso será el de usar un vaso normal, igual o similar al de los adultos, y dejar atrás el biberón.

En definitiva, el biberón es un elemento útil en determinadas circunstancias, pero conviene no abusar de su uso y comenzar la transición hacia un vaso normal a partir de los seis meses. Elige bien mientras tengas que hacer uso de él, y sírvete de accesorios útiles para completar esa transición.

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